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 Explicación de los Trastornos de la Columna – Hernia de Disco Lumbar

La mayoría de los pacientes han oído las frases “deslizamiento de disco”, “ruptura de disco” o “un disco que se salió”. Aun cuando estos ciertamente son términos descriptivos, pueden ser de alguna manera engañosos. Estos términos se refieren a la hernia de disco. Las hernias de disco son comunes, especialmente en la espalda baja (es decir, en la columna lumbar), y en nuestro centro tratamos esta enfermedad regularmente.

Una hernia de disco lumbar es causa común de dolor de espalda baja y de pierna. Los discos, que actúan como amortiguadores de la columna, se localizan en medio de cada una de las vértebras de la columna. Cada disco contiene una banda externa (llamada anillo fibroso) similar a una llanta, que rodea una sustancia gelatinosa (conocida como núcleo pulposo).

¿Cómo se Producen las Hernias de Disco? La hernia ocurre cuando la banda externa del disco se rompe o fisura y la sustancia gelatinosa que hay dentro del disco se escapa, lo que ejerce una presión sobre el canal medular o las raíces nerviosas. Además, el núcleo produce sustancias químicas que pueden irritar los nervios circundantes, lo que ocasiona inflamación y dolor. La mayoría de las hernias de disco ocurren como consecuencia de un esfuerzo repentino, como el que ocasiona un accidente. En ocasiones ocurren gradualmente, en cuestión de semanas o incluso meses. Los factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de hernia de disco incluyen los siguientes:

  • El envejecimiento. A medida que envejecemos, los discos gradualmente se secan y pierden su resistencia y flexibilidad.
  • Decisiones del estilo de vida. La falta de ejercicio regular, una alimentación no balanceada, el sobrepeso, y el tabaquismo contribuyen sustancialmente a una mala salud de los discos.
  • La mala postura, levantar objetos en forma incorrecta y/o repetitiva o torcerse pueden representar una tensión adicional para la columna lumbar.

Síntomas Los síntomas de una hernia de disco lumbar pueden incluir los siguientes:

  • Dolor sordo o agudo en la espalda baja, que se intensifica con los movimientos o actividades tales como agacharse, toser, o estornudar.
  • Espasmos o calambres musculares.
  • Ciática (dolor, ardor, hormigueo y entumecimiento que se extienden desde un glúteo hasta la pierna o pie).
  • Debilidad o pérdida de la función de una pierna.

Diagnóstico Un buen tratamiento siempre se basa en un diagnóstico preciso. Nuestro proceso de diagnóstico integral incluye:

  • Historia clínica. Le preguntaremos acerca de sus síntomas, cuán severos son, y los tratamientos que ha intentado.
  • Examen físico. Uno de nuestros especialistas en columna lo examinará cuidadosamente para detectar limitaciones del movimiento, problemas de equilibrio, y dolor. Durante este examen también buscaremos pérdida de reflejos en las extremidades, debilidad muscular, pérdida de la sensación u otros signos de daño a la médula espinal.
  • Pruebas diagnósticas. Generalmente iniciamos con radiografías simples, las cuales nos permiten descartar otros problemas como infecciones. Muchas veces se usan la tomografía computada (CT, por sus siglas en inglés) y la resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) para obtener proyecciones tridimensionales de la columna lumbar así como para detectar las hernias de disco.

Tratamiento de la Hernia de Disco Lumbar La buena noticia es que la mayoría de los casos de hernia de disco lumbar ¡no requieren cirugía! La evidencia de muchos años sugiere que el dolor asociado con una hernia de disco con frecuencia disminuye sin tratamiento quirúrgico en 4-6 meses. Desafortunadamente, no es posible predecir cuáles casos tendrán una resolución natural, y cuáles no. Por ende, generalmente se prescriben tratamientos no-quirúrgicos a los pacientes, con el fin de ayudar a aliviar los síntomas.

Tratamiento No-Quirúrgico En la mayoría de los pacientes con hernia de disco se utiliza una combinación de los siguientes tratamientos:

  • Medicamentos para el dolor, o analgésicos, como por ejemplo antiinflamatorios, para ayudar a reducir la inflamación y el dolor, relajantes musculares para calmar los espasmos, y ocasionalmente analgésicos narcóticos para aliviar el dolor agudo.
  • Terapia a base de calor/frío, especialmente durante las primeras 24-48 horas.
  • Ejercicios de fisioterapia, como un masaje suave, estiramiento, y ejercicios de fortalecimiento para disminuir el dolor y aumentar la flexibilidad.
  • Una inyección epidural de algún antiinflamatorio. Esto es para los pacientes con dolor severo o dolor significativo de pierna.

Tratamiento Quirúrgico Si después del tratamiento no-quirúrgico el paciente sigue teniendo dolor intolerable, o si hay evidencia de déficit neurológico (por ejemplo, debilidad de los músculos de la pantorrilla), podríamos recomendar cirugía para tratar la hernia de disco.

Con el fin de aliviar la presión sobre los nervios y el dolor de pierna, la cirugía por lo general consiste en quitar una parte del disco dañado o todo el disco. A esto se le llama disquectomía. En nuestro centro este procedimiento muchas veces puede realizarse con técnicas de invasión mínima. La cirugía de invasión mínima utiliza incisiones más pequeñas y una tecnología especializada, como microscopios y endoscopios (("mini-videocámaras"). Con frecuencia la microdisquectomía y las técnicas de invasión mínima permiten un tiempo de recuperación del paciente más corto en comparación con las técnicas tradicionales, dado que reducen el traumatismo a los músculos y minimizan la pérdida de sangre durante la cirugía.

La fusión vertebral rara vez es necesaria cuando la hernia de disco se presenta por primera vez. De ser necesario, el espacio que queda al quitar el disco puede llenarse con un injerto óseo – un pequeño trozo de hueso generalmente tomado de la cadera del paciente. El injerto óseo o el sustituto de hueso se utiliza para unir o fusionar las vértebras. En algunos casos puede usarse instrumentación diseñada especialmente (como barras o tornillos) para ayudar a promover la fusión y agregar estabilidad a la columna.

Además de una disquectomía, puede ser necesario quitar también una parte del hueso que cubre el nervio. Este procedimiento se conoce como laminectomía.

Recuperación En nuestro centro la mayoría de los pacientes pueden empezar a levantarse de la cama el mismo día de la cirugía. Aumentan su actividad gradualmente y típicamente los pacientes son dados de alta 24 horas después del procedimiento, dependiendo de la magnitud de la cirugía. Es posible que tengan dolor después del procedimiento. Sin embargo, tenemos medicamentos para el dolor que le permitirán estar cómodo.

En casa usted deberá seguir descansando. Recibirá instrucciones sobre cómo aumentar sus actividades gradualmente. Posiblemente tendrá que seguir tomando los medicamentos para el dolor por un tiempo. No obstante, el dolor y las molestias deben empezar a disminuir a partir de la primera o segunda semana después de la cirugía. Comentaremos con usted otras técnicas para reducir el dolor y aumentar la flexibilidad antes de que se vaya a casa. También lo orientaremos en términos de los tiempos en que puede reanudar las actividades básicas como caminar, manejar y levantar objetos ligeros, así como el momento adecuado para reanudar actividades más avanzadas como el trabajo, deportes y jardinería.

Lo que más nos preocupa es que usted recupere su salud. Si tiene alguna duda sobre su enfermedad, su tratamiento, o su recuperación, no dude en llamarnos.

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